Ensalada de burrata con gajos de naranja Beni y pistacho

Ensalada de burrata con naranja y pistacho

Hay entrantes que se explican solos en cuanto llegan a la mesa. Este es uno: el blanco de la burrata, el naranja de los gajos y el verde del pistacho. Pero más allá de lo evidente, funciona por una razón concreta: la acidez del cítrico corta la grasa de la burrata y el pistacho aporta el crujiente que a la mezcla le faltaría.

Se monta en diez minutos y no lleva cocción. Toda la responsabilidad recae en la calidad de tres o cuatro ingredientes, así que no es momento de ahorrar en ninguno.

Qué cítrico usar

Para pelar a lo vivo —es decir, sacar el gajo limpio, sin piel ni membrana— interesa una naranja de calibre grande y gajos firmes. Las Navel y Lanelate son ideales: no tienen semillas y el gajo aguanta entero sin deshacerse.

También puedes montarla con clementina. La Clemenules o la Orri dan gajos pequeños y muy dulces que quedan preciosos y ahorran trabajo, porque se separan solos. En ese caso, quítales la fina membrana si quieres una textura más fina.

Ingredientes

Para 4 personas como entrante.

  • 2 burratas (unos 250 g cada una)
  • 3 naranjas de mesa
  • 80 g de rúcula o canónigos
  • 50 g de pistachos pelados sin sal
  • 1 chalota pequeña
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de zumo de naranja
  • 1 cucharadita de vinagre de Jerez
  • Unas hojas de menta o albahaca
  • Sal en escamas y pimienta negra recién molida

Cómo se monta

  1. Pela las naranjas a lo vivo. Corta los dos extremos, apoya la fruta sobre la tabla y retira la piel de arriba abajo siguiendo la curva, llevándote también la parte blanca. Después libera cada gajo pasando el cuchillo entre las membranas. Recoge el jugo que caiga: es el de la vinagreta.
  2. Tuesta los pistachos en una sartén sin aceite, dos o tres minutos a fuego medio, moviéndolos. Deja enfriar y pícalos a cuchillo, gruesos.
  3. Prepara la vinagreta. Pica la chalota muy fina y mézclala con el zumo recogido, el vinagre, el aceite, sal y pimienta. Déjala reposar cinco minutos para que la chalota pierda el picor.
  4. Monta el plato. Una base de hojas verdes, los gajos repartidos, la burrata en el centro —entera o abierta con las manos— y los pistachos por encima.
  5. Termina con la vinagreta, las hojas de menta, sal en escamas y un golpe de pimienta.

Detalles que importan

La burrata, a temperatura ambiente. Sácala de la nevera veinte minutos antes. Fría no sabe a casi nada y la crema del interior queda compacta.

Aliña en el último momento. Las hojas verdes se vencen enseguida con el ácido. Si vas a servir en mesa, lleva la vinagreta aparte.

No tires el jugo de pelar. Es la base de la vinagreta y aporta más sabor que cualquier zumo exprimido aparte.

Variantes

Con hinojo en láminas muy finas gana en frescor y en textura. Con aceitunas negras, en aromas más salinos. Y si te gusta el contraste dulce-salado, unas lascas de jamón o de anchoa cambian el plato por completo sin complicarlo.


En una receta donde el cítrico se come tal cual, la selección lo es todo: calibre homogéneo, gajos firmes y el punto justo de maduración.

Así trabajamos en Beni. Y aquí tienes todas las variedades con su calendario, para saber cuál pedir en cada momento de la campaña.

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