Hay postres que se sostienen sobre una técnica difícil y otros que se sostienen sobre un buen ingrediente. Esta tarta es de los segundos: si la naranja es buena, sale bien. La almendra pone la textura y la humedad, y la naranja pone todo lo demás: aroma, acidez y ese punto amargo de la piel que evita que el conjunto resulte empalagoso.
Es una receta de aprovechamiento en el mejor sentido. Se usa la ralladura, el zumo y, si te animas con la versión larga, la naranja entera. Cero desperdicio y mucho sabor.
Qué naranja usar
Para esta tarta interesa una naranja de mesa, con piel aromática y fácil de rallar. Las variedades del grupo Navel —Navelina, Navel, Lanelate— son las que mejor funcionan: piel gruesa y perfumada, gajos firmes y un dulzor equilibrado. De octubre a abril las tienes en su mejor momento.
Si la haces en verano, la Valencia es la opción natural. Tiene más zumo y algo más de acidez, así que quizá quieras subir ligeramente el azúcar.
Un detalle que importa: como vas a usar la piel, conviene lavar bien la fruta antes de rallarla.
Ingredientes
Para un molde de 22 cm, 8 raciones.
- 200 g de almendra molida
- 100 g de harina de repostería
- 180 g de azúcar
- 4 huevos (talla M)
- 120 ml de aceite de oliva suave
- La ralladura de 2 naranjas
- 120 ml de zumo de naranja recién exprimido
- 1 sobre de levadura química (16 g)
- Una pizca de sal
- 1 naranja más, para las rodajas de la superficie
- Almendra laminada y azúcar glas, para terminar
Cómo se hace
- Prepara la naranja de la superficie. Córtala en rodajas muy finas, con piel. Cuécelas cinco minutos en un almíbar ligero (100 ml de agua y 100 g de azúcar) y déjalas escurrir. Se ablandan, pierden amargor y quedan brillantes.
- Bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y doble su volumen. Este paso es el que da esponjosidad, así que no lo acortes: cinco minutos con varillas eléctricas.
- Incorpora el aceite y el zumo en hilo, sin dejar de batir, y después la ralladura.
- Añade los secos. Mezcla la almendra molida, la harina, la levadura y la sal, y agrégalos en dos o tres veces con movimientos envolventes. Para en cuanto la masa esté homogénea.
- Al molde. Engrasado y enharinado. Reparte las rodajas de naranja escurridas por encima y esparce la almendra laminada.
- Hornea a 175 °C, calor arriba y abajo, entre 40 y 45 minutos. Comprueba con un palillo en el centro: debe salir limpio pero con alguna miga húmeda adherida.
- Deja templar en el molde 10 minutos antes de desmoldar. Espolvorea azúcar glas ya fría.
Tres cosas que marcan la diferencia
No rallar la parte blanca. El albedo, la capa blanca bajo la piel, amarga. Ralla solo la capa naranja, girando la fruta en cuanto asome el blanco.
Exprimir en el último momento. El zumo de naranja pierde aroma y vitamina C con el paso de los minutos. Exprímelo justo antes de incorporarlo.
No pasarse de horno. La almendra molida aporta grasa y humedad, pero también se seca rápido si te excedes. Mejor sacarla un minuto antes que uno después.
Cómo se conserva
Aguanta perfectamente tres o cuatro días en un recipiente hermético a temperatura ambiente, y de hecho mejora del primer al segundo día: la humedad de la naranja se reparte por toda la miga. En nevera se endurece, así que si la refrigeras, sácala un rato antes de servirla.
También se congela bien, entera o en porciones, hasta tres meses.
Detrás de un postre así hay poco misterio y mucha materia prima. En Beni seleccionamos la naranja en su punto de maduración justamente para eso: para que en la cocina no haya que compensar nada.
Consulta todas nuestras variedades y su calendario y elige la que mejor encaje con lo que vayas a cocinar.

